Arismedy Agudelo

Fredy comparte su experiencia de vida y resistencia…

El testimonio de una mujer del Meta cuya pluma se convirtió en el único puente entre la libertad y el cautiverio. Una crónica profunda sobre las raíces llaneras, la pérdida de la madre y la valentía silenciosa frente a los fusiles.

Arismedy Agudelo nos abre las puertas de su memoria para relatarnos una infancia “millonaria en amor” en San Juan de Arama, Meta. Entre los atardeceres del Llano y la protección de una abuela que lo era todo, Arismedy creció rodeada de naturaleza hasta que la realidad del país y las pérdidas personales golpearon su puerta. Tras la muerte de su madre biológica, tuvo que aprender a navegar la transición del campo al pueblo, impulsada por un padre que le enseñó el valor del trabajo duro.

Sin embargo, su mayor prueba llegó con su vocación. Como joven profesora rural, Arismedy no solo enseñó a leer y escribir, sino que también se convirtió en una mediadora indispensable en uno de los momentos más oscuros de su familia política. Durante el secuestro de Frowin Bermúdez, su capacidad para redactar cartas fue el único lazo que mantuvo viva la esperanza y la comunicación con los captores. 

En esta primera parte, exploramos cómo la educación, la lealtad y el amor se transformaron en un acto de resistencia civil sin precedentes, demostrando que en medio de la guerra, una palabra bien escrita puede ser más poderosa que cualquier amenaza.

La lucha incansable de Arismedy Agudelo por mantener a su familia unida frente a la injusticia carcelaria, a los peligros de la ruta migratoria y al desafío de empezar de cero en un país extraño.

Tras la liberación de su esposo, la paz no llegó. Arismedy relata, con una honestidad conmovedora, la etapa en la que tuvo que convertirse en el pilar absoluto de su hogar mientras Frowin enfrentaba una condena injusta en prisión. Durante tres años, ella no solo sostuvo la economía familiar, sino que mantuvo la moral en alto, visitando fielmente el centro de reclusión y demostrando que el amor es, ante todo, presencia.

Pero la persecución no dio tregua, obligándolos a tomar la decisión más difícil: el exilio. Arismedy describe la brutal travesía migratoria a través de México, el terror ante los cárteles y el desgarrador momento de entregarse en la frontera para terminar separada de sus hijos en un centro de detención durante un mes. Hoy, desde los Estados Unidos, Arismedy reflexiona sobre el costo emocional de la libertad, la importancia vital de dominar el inglés para dejar de ser vulnerable y su inquebrantable fe en que, sin importar cuántas veces se caiga, la obligación es levantarse con más fuerza.

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